Quien crea que bailar alrededor de un tubo y seducir a un hombre al ritmo de la música es una tarea fácil, para la que sólo se necesita poner cara sexy y labios sugerentes, nunca ha tomado clases de striptease o table dance.
Conquistar con baile es un trabajo pesado que requiere esfuerzo, tiempo y muchas gotas de sudor, y nadie mejor que Liz Gallardo para contarlo.
La actriz de El Búfalo de la Noche incluso ya tiene callos en las manos, debido a las clases de tubo que estuvo tomando, todo como parte de su preparación para la película 3.3, la cual comenzará a filmarse en los siguientes días, y en la que interpretará a una teibolera.
“La verdad está súper difícil; mis respetos para las chicas que se dedican a eso, no saben que trabajote se avientan, está cañón”.
Liz no la ha tenido fácil, pues las lecciones que tomó en una sex shop la han dejado con uno que otro moretón en las piernas, además de dolores en brazos y espalda, los cuales la obligaron a tomar relajantes musculares para poder asistir a su última practica.
“Me duele todo, pero más el brazo derecho. Lo que pasa es que no tengo mucha fuerza, y para subirse al tubo se necesita un ‘chorro’”, comentó la tapatía, al tiempo que caminaba y se balanceaba alrededor del poste de metal que se encontraba al centro del salón.
Liz asistió como colegiala aplicada a cinco clases, pero esta vez los libros los sustituyó por un tubo, y el uniforme por un pants y una camiseta corta, acompañados de unos zapatos de plataforma con un tacón de 20 centímetros.
La actriz siguió los consejos de su instructora, Andrea Garfias, imitó sus eróticos movimientos, siguió sus instrucciones y escuchó atenta sus consejos.
“He visto todas las películas donde salen teiboleras, y esto (lanza un beso a la “presa” después de haberse recorrido el cuerpo con la mano) te va a consagrar; es sensual”, aseguró Andrea a su pupila.
Liz trataba de imaginarse una de las escenas de la cinta dirigida por Eva López Sánchez, en la que, como bailarina sexy de un antro de Garibaldi, tratará de seducir con sus encantos y sus movimientos, a un joven cliente.
Aunque no niega su sensualidad, la actriz afirmó que es algo que nunca ha tratado de explotar ni siquiera cuando en la adolescencia sus amigas le decían que sacara provecho de su esbelta figura.
“(Lucía) es un personaje que no tiene nada que ver conmigo; lo que ella hace nunca lo he hecho yo, nunca le he hecho un striptease a un novio siquiera, mucho menos en un tubo y en un lugar así.
“Para mí es un reto; después de El Búfalo… (en donde apareció desnuda) ya no tengo pena de nada, pero nunca he tenido la iniciativa de soltar mi cuerpo con tal sensualidad. Es cuestión de quitarse los tabúes y las penas”.















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