La gran revelación de Luz Silenciosa no es Carlos Reygadas.
El ya había demostrado en su ópera prima Japón lo que era capaz de hacer.
Importa poco que sea la primera cinta rodada en un dialecto alemán que solo se usa en algunas pequeñas comunidades de menonitas esparcidas por Alemania, Belice, Brasil, Canadá, Estados Unidos, México y Paraguay.
Tampoco fue necesario hacer hincapié en las estrictas y raras costumbres religiosas de los menonitas.
La cotidianeidad es el factor que detona la trama.
La básica historia de infidelidad y de erosión sobre la base de la convivencia en sociedad adquiere un vuelo mayor aunque a muchos pueda parecerles hasta insufrible.
En la comunidad que presenta Reygadas la presencia y el temor hacia Dios, siendo tan o más arraigados que cualquier cambiante sociedad de nuestro siglo, otorgan a cada pecado un aura singular y no solamente de culpa.
La premisa de Luz Silenciosa es muy sencilla en apariencia. Es la historia de la vida de un hombre de familia que contra la ley de Dios y del hombre se enamora de otra mujer, dentro de una comunidad menonita.
Algo que en nuestra sociedad actual puede ser bastante normal, pero que en ese sitio que se rige por otras normas implica un serio conflicto existencial.
Aquí el alma de la cinta son los “no actores” o mejor dicho, la gente de pueblo, campesinos convertidos de la noche a la mañana en actores de cine.
Maria Pankratz, Miriam Toews y Cornelio Wall ofrecen un impresionante despliegue de emociones. Registros dramáticos que ya muchos actores de renombre quisieran lograr.
Luz Silenciosa es una cinta de silencios, donde las palabras estorban, las emociones se llevan a flor de piel, transmitiéndose con el silencio, con gestos y roces.
El impacto está en lo que no se dice, en la fuerza de las miradas, en la trasgresión de los espíritus.
Es una cinta de conflictos internos, con una pesada carga espiritual que raya en lo etéreo.
Y Reygadas se da el lujo de lograr esta fascinante recreación de atmósferas de forma casi espontánea, conjuntando en un mismo espacio a la naturaleza como escenario y la cámara como testigo.
La banda sonora de la cinta es interpretada por la propia naturaleza, ofreciendo sus primeros acordes con “el ruido” del alba al inicio del filme, captando la majestuosidad del campo y cerrando la película con su contraparte: el ocaso, el efímero reinado de la oscuridad sobre la luz.
La cámara de Alexis Zabe es cómplice de las intenciones divinas de Reygadas.
Reygadas retrata y envuelve al espectador en una auténtica comunión celestial.
Dolorosa, sublime, que fusiona los cinco sentidos, con el soplo divino del espíritu.
Luz Silenciosa es poesía en imágenes un filme brillante y sobrecogedor, el ejemplo de que el séptimo arte puede por momentos, hacer que el espectador se sumerja en una experiencia religiosa.
Luz Silenciosa
(México-Francia-Paises Bajos-Alemania 2007)
Dirección y guión: Carlos Reygadas
Fotografía: Alexis Zabe
Con: Cornelio Wall, Miriam Toews, Maria Pankratz
Duración: 145 minutos
Distribución en México: Mantarraya Producciones
Luz Silenciosa, Trailer
















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uff! gran critica! no podria estar mas de acuerdo! es verdaderamente fascinante!
gran site! y gracias por cubrir el festival tan bien!