Para Bárbara Mori raparse en la película Cosas Insignificantes, no sólo fue una de las experiencias más fuertes que ha vivido, sino también la manera de despojarse de aquello que le impedía demostrar su talento.
“Al verme en el espejo, mientras lo hacía, pensaba en que me he estaba deshaciendo de toda esa imagen que he creado a lo largo de mi carrera, de todo eso que significa la belleza, el glamour, todo este rollo físico… iba a tirar todo eso a la basura.
Fue un desafío para mí, pero dije: Me gustan los retos fuertes y lo voy a hacer, voy a deshacerme de todo eso que de alguna manera, en algún momento de mi carrera, me estorbó para demostrar que era una buena actriz”, dice Bárbara en entrevista.
En la cinta, dirigida por Andrea Martínez, la actriz tuvo que raparse porque su personaje desea solidarizarse con su pequeño hijo, quien pierde el cabello debido a las quimioterapias a las que se somete para combatir la leucemia.
“Justo antes de la escena donde me paso la máquina, me entraron unas ganas de llorar horribles, pero en la escena no podía llorar porque le estoy demostrando a mi hijo que no importa quedarnos sin pelo, que ella (el personaje) está con él, que todo va a estar bien… pero me entraron unas ganas de llorar que me estaba muriendo.
Entonces, empieza la escena, me rapo completa, muy metida en el personaje, muy metida con mi hijo, con la sonrisita, y en el momento en el que dicen ‘corte’, llega la directora, me abraza, y obviamente me solté a llorar”, explica.
Debido a eso, Bárbara se preguntó si había tomado la decisión correcta, y si no hubiese sido mejor aceptar la propuesta de la directora y de la productora Bertha Navarro.
“Me dijeron: ‘Si no te quieres rapar, nosotros lo podemos truquear, te ponemos algo y hacemos que parezca que te rapaste’.
Pero, como actriz que me gustan los retos fuertes, contesté: ‘No, si voy a hacer esta película, y si voy a interpretar a una mujer que su hijo se está quedando sin pelo, porque tiene cáncer y se puede morir, pues quiero hacerlo bien’”.
Esta no es la primera vez que la actriz sacrifica su imagen a favor de un papel, pues en la cinta Pretendiendo usó dientes postizos y prótesis de látex para verse gorda.
Aunque en esa ocasión, los sacrificios fueron momentáneos.
“Las primeras horas estuve ’shockeada’, todos me decían: ‘Te ves Increíble, superbién’, pero yo no podía sonreír, me veía al espejo, y lo único que pensaba era: ‘¡Qué hue…!’
“Ya me acostumbre, y de hecho, me gusta. A José María (Torre, su novio) le encanta, toda la gente me ha dicho que me veo bien. Me gusta, para nada extraño mi cabello en este momento”.















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Siempre me ha encantado esta hermosa mujer, y no solo su belleza física sino su talento histriónico. Es raro realmente ver que una mujer tan bella sea al mismo tiempo tan talentosa. Pero en la Mori estas cualidades se funden de manera maravillosa.
Ahora en su rape no se le merma su belleza, se ve encantadora y solo ha logrado volver a estar en boca de todos, y con el plus de haber demostrado que puede sacrificar un atributo sin perder su escencia.
Mi admiración a esta chica.