Todo el mundo quiere trabajar con Al Pacino, Robert De Niro y Jack Nicholson. Todo el mundo, menos Francis Ford Coppola.
Coppola, quien dirigió a Pacino y De Niro en la trilogía de El Padrino, dice que los tres actores ganadores del Oscar se han vuelto apáticos. “No siento ese tipo de pasión para hacer un papel y ser grandioso, porque si la tuvieran, ¡lo harían! Quiero decir, los tres están en posición de hacerlo”, dice el cineasta de 68 años a la revista GQ en su edición de noviembre.
“Pacino siempre quiso hacer teatro. Quería hacer ‘Peer Gynt’. Quería hacer Shakespeare. Pacino diría, ‘crecí junto a un horno en Nueva York y jamás me iré a Los Angeles’. Pero todos ellos se dan una gran vida sin necesidad de esforzarse”, dice Coppola.
A De Niro lo llama “rico y poderoso”, y más ambicioso que Nicholson.
“Pienso que si hubiese un papel que De Niro desearía, trataría de conseguirlo. (Pero) no creo que Jack lo haría”, opina.

“Jack tiene dinero e influencia y mujeres, y creo que es un poco como (Marlon) Brando, excepto porque Brando atravesó algunos momentos difíciles’’.
Nicholson, acostumbrado a ver las ceremonias del Oscar y los partidos de los Lakers de Los Angeles en primera fila, “siempre fue una especie de bromista” que disfrutaba codeándose con la crema y nata de Hollywood, según Coppola.
“Tiene un poquito de mezquino’’, dice. “Es inteligente, siempre conectado con los grandes tipos y los grandes jefes y los estudios”.
“Ya no sé que es lo que quiere ninguno de ellos”, concluye el realizador.
















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