Guillermo Arriaga pasó la dura prueba ante la prensa especializada (criticos de cine, reporteros) y el público que asiste a la edición número 65 del Festival Internacional de Cine de Venecia. Una larga ovación se dejó escuchar al iniciar los créditos finales de la pelicula, la mejor recompensa que un director espera recibir.
Desde la primera escena que abre la pelÃcula: el cuerpo desnudo de Charlize Theron hasta el trepidante desenlace, de las cuatro historias tejidas de manera simultánea, la pelÃcula está construida en torno de los eternos temas que obsesionan al autor: la muerte, la enfermedad, la posibilidad de redención a través del amor o de la aceptación de sà mismo.
The Burning Plain narra simultáneamente diversas historias que aparentemente no tienen ninguna relación entre sÃ, ni pasado, ni presente, pero que al final convergen, atrapando al espectador en una suerte de rompecabezas emocional, saltando de una escena a otra.
“En la vida real no llevo reloj, y también en la vida no real, cuando cuento una historia nunca lo hago de una manera lineal, sino descompuesta”, se justificó Arriaga en el encuentro que tuvo con la prensa.
La ópera prima del mexicano incluye también esas tradicionales alusiones, a veces muy veladas, al realismo mágico, fundamentales para que encajen las piezas del rompecabezas, ésta vez con el sexo muy presente.
“La sociedad contemporánea reprime la muerte y también el cuerpo humano, por esto el filme se abre con el cuerpo desnudo de Charlize Theron: el cuerpo tiene un poder subversivo, es muy elocuente”, aseguró Arriaga al presentar su trabajo ante los medios.
En la conferencia de prensa se hallaba la mayorÃa del reparto principal del filme: Charlize Theron, Jennifer Lawrence, J. D. Pardo, Joaquin de Almeida y el mexicano José MarÃa Yazpik, además de los productores Walter Parkes y Laurie MacDonald . La gran ausente fue Kim Basinger.
Y antes de que comenzaran las preguntas incómodas, dio una respuesta diplomática al respecto.
Dijo que su experiencia con su compatriota González Iñárritu fue “extraordinaria, porque Alejandro es un director excepcional que supo sacar lo mejor de mis guiones”.
Y a otra cosa mariposa.
El escritor y guionista confesó que The burning plain es una historia que “traÃa en la cabeza” desde hace mucho tiempo y en la misma intentó plasmar la influencia del desierto sobre el ambiente y las personas.
Arriaga dijo que la pelÃcula también aborda sus miedos sobre la muerte.
“Tengo obsesión por el peso de los muertos. Mi identidad se construye con las personas que quiero, por eso cuando alguien a quien quiero muere, una parte de mi se quiebra”, explicó.
Con una fotografÃa excepcional cortesÃa del ganador del Oscar Robert Elswit, The Burning Plain transcurre por un lado en el desierto de Nuevo México, y por otro una lluviosa, frÃa y gris zona costera de Oregon, cerca de Portland.
Como explicó Arriaga, paisajes tan diferentes sirven para reflejar los estados de ánimo de los protagonistas que viven cuatro distintas historias de amor extremo, cada una basada en uno de los cuatro elementos: fuego, tierra, agua y aire.
“QuerÃa explorar las consecuencias de un acto extremo y cómo la culpa, el remordimiento y la tristeza pueden, con el tiempo, llevarnos al abismo, pero también cómo siempre se mantiene abierta la posibilidad de la redención a través del amor”, explicó el flamante director, que respondió siempre en inglés a las preguntas.
La historia desnuda, como suele hacer Arriaga en sus guiones (recordar Los tres entierros de Melquiades Estrada, Babel, 21 gramos, Amores Perros), el vÃnculo misterioso que une a varios de sus personajes separados en el espacio y en el tiempo: Mariana (Jennifer Lawrence), una joven de 16 años que busca recomponer el matrimonio de sus padres en una ciudad junto a la frontera de México; Sylvia (Charlize Theron), una mujer de Portland que hace un viaje emotivo durante el filme para afrontar un pecado del pasado; Gina (Kim Basinger), que tiene un amor clandestino, y MarÃa (Tessa La), cuyo padre sufre un accidente de avión.
The Burning Plan es un gran triunfo moral para Arriaga, quien fuera marginado tanto del rodaje como parcialmente de los créditos de Babel (sin mencionar algunas variaciones en el guión y el cambio del final) por el soberbio Alejandro González Iñarritu.
Arriaga demostró con The Burning Plain que además de ser un excelente guionista también es un buen director.
La siguiente jugada es para Iñárritu, quien deberá enseñarle al mundo que puede emocionar al público sin los guiones de su ex compañero y amigo. Cosa dificil, si recordamos que los trabajos que ha dirigido por su cuenta (cortometrajes en su mayorÃa), han sido una estafa.


















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No sé por qué pintan a Iñárritu como fraudulento y Arriaga no. Por favor los dos son unos imbéciles estafadores y engañabobos.
pseudointelectuales de pacotilla.