Desde que iniciaron el rodaje de Che, el Argentino, y Che, Guerrilla, y hasta que concluyeron, los actores, los productores y el director tuvieron siempre muy en claro el objetivo: no harÃan un filme didáctico, sino interpretativo.
Tanto Steven Soderbergh, el realizador, como Benicio Del Toro, el protagonista, coinciden que su labor en la pelÃcula de cuatro horas que se dividió en dos de dos horas para su exhibición comercial, se hizo con base en su visión de un personaje tan polémico, histórico y referencial como Ernesto Che Guevara.
“Escribir y filmar una historia de una persona que sà existió, como el Che, es documentar por una investigación a nuestro alcance lo que creemos que fue su vida. Al final, siempre debemos tener claro que el único que sabe cómo vivió su vida es él mismo.
No hicimos una pelÃcula que quisiera enseñar a la gente y que fuera motivo de ilustración escolar. Hicimos un filme en el que damos nuestra percepción de cómo vivió, cómo se enfrentó a su realidad y cómo se transformó en un lÃder de pensamiento, más que polÃtico”, comenta Soderbergh sobre el filme, cuya primera parte se estrena hoy en México.
Y Del Toro, quien leyó más de 10 biografÃas del mÃtico revolucionario argentino, explica que aunque trató de acercarse lo más posible a un retrato fidedigno de su personalidad, sabe que humanamente es imposible.
“No me gustarÃa que me vieran como a un Che. Me gustarÃa que me vieran como a un actor que desarrolló, ante la pantalla, la personalidad de una figura tan importante como él, no sólo para la cultura latinoamericana sino para la cultura mundial.

Leà mucho sobre él y mi conclusión fue sencilla: cada quien tiene su visión. Unos lo ensalzan, otros los vapulean, otros lo recriminan, otros lo detestan. Todo es el resultado de una percepción muy humana y asà quedó en la pelÃcula”, detalla Del Toro, quien ganó el Óscar como Mejor Actor de Reparto por Tráfico.
Soderbergh, quien posee una estatuilla de la Academia como Mejor Director por Tráfico, asegura que cuando hizo la primera revisión del guión escrito para la pantalla grande por Peter Buchman, entendió mucho mejor la ideologÃa de Guevara.
“HabÃa leÃdo tanto de él que me sentÃ, ¿cómo dirÃamos? ’sobreleÃdo’. TenÃa demasiada información sobre el Che. Luego le dà una revisada al guión preliminar y el trabajo de sÃntesis fue fabuloso, porque yo solo no habrÃa podido hacerlo”, relata el director de La Gran Estafa y Erin Brockovich.
La asesorÃa por medio de bibliografÃa y expertos en historia, añade la productora Laura Bickford, fue fundamental para poder conseguir una cinta que reflejara de una manera transparente su exposición sobre los hechos polÃticos en los que se vio envuelto el Che.
“Recuerdo que Steven y yo conversamos con los actores de habla hispana que trabajan en la pelÃcula, durante la filmación, como Demian (Bichir), Catalina (Sandino Moreno), Unax (Ugalde), y bueno, también Rodrigo (Santoro), que el habla portugués, pero sabe la historia de él.
Cada quien nos dio una percepción muy distinta de Ernesto, cada quien nos dio pinceladas de su personalidad y fue totalmente distinto lo que encontramos de él en ellos. Asà es la pelÃcula, un rompecabezas armado con distintas piezas, de distintos autores”, señala Bickford.
La segunda parte de Che, el Argentino llegará a las carteleras del PaÃs durante el segundo trimestre de este año.















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