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Rodando CINE | November 23, 2014

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Valiente(s)

Creo que esta película no es para niños, es para las mamás de las niñas. O para las niñas que ya crecieron.

Si existe una relación complicada en esta vida es la de madre-hija: es particular –sea buena o mala, no importa-, conflictiva (para bien y mal), estrechísima, en constante ebullición y evolución. Quizá sean las hormonas que se encuentran, pero es una relación complicada y a la vez, única.

De eso se trata Valente. Sí, sí, ya lo leyeron en todos lados, ya lo vieron en el tráiler: la chica independiente, fuerte y decidida, decide cambiar su destino. Ajá. Ah, pero también se trata de ser mujer… de cómo ser mujer; de lo que nos han enseñado, lo que hemos aprendido, lo que hemos descubierto, de lo que hemos renegado, lo que nos han heredado, de la rebeldía, del apego, de las tradiciones, de lo perdidas que podemos sentirnos y de la gran brecha generacional de la que no se salvan los padres y los hijos, hayan nacido en la época que sea.

La nueva película de Disney rompe con el esquema de la princesa que quiere encontrar el amor y ya está (dejen lo de ser rescatadas, señor@s, eso es un subtema interesante, pero el esencial es la búsqueda incansable del amor). La Princesa busca el amor porque eso aprendió a hacer: para que su rol en la vida sea válido, debe de convertirse en esposa y, por supuesto, en madre (cof cof cof). Ese rol ya está en los genes (dicen), por lo que si no lo cumple, no sirve (cof cof cof).

Ah, ni crean que le doy crédito a Disney por ese asuntito, no, es más antiguo que la tabla de multiplicar pero se ha venido pasando de generación en generación y aunque el estudio de Mickey Mouse ya venía preparando el terreno con películas anteriores, al parecer rompen el esquema de la princesa enamorada con Mérida, la heroína de Valiente.

Aunque creo que Mérida no es la protagonista (mátenme), Mérida es simplemente una coprotagonista que sin su par, no serviría.

Imaginen esto: Mérida huérfana de madre criada por ese padre bonachón que la consiente y le enseña a defenderse, a ser independiente y a seguir sus sueños (para mí, eso es un padre, al menos en mi caso). Pero así no está la historia. Mérida es la primogénita del rey y tiene la consigna de… sí, adivinaron, elegir un buen candidato para desposarla. Todo esto bajo la tradición impuesta de generación en generación (aquí y en China, señoras y señores), cuidada y perpetuada por la madre. Y es así porque a la madre (co-protagonista) le enseñaron que así se hacían las cosas.

Es una madre perdida. Humana.
Es una chica perdida. Humana.
La joven se busca, la grande se encuentra.

No se preocupen, Valiente no rompe del todo con la tradición Disney, sí te deja esa sensación feliz de sus películas, esa sensación de que viste algo sencillo y fácil. No es osada, pero sí apropiada para la época y lo que ya se espera de la compañía. No es Miyasaki pero definitivamente abre las puertas a un mundo más interesante de protagonistas femeninas en sus películas.

Habrá que ver.

Comments

  1. Gracias por el artículo, tenía pensado llevar a mi hija a esta película, pero ya me doy cuenta de que debe ir con su madre! :)

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