
Eugenio Polgovsky es el tipico ejemplo del mexicano triunfador. Aplaudido y premiado en el extranjero. En su patria a cambio, recibe carretadas de indiferencia.
Su documental Los Herederos estaba condenado a ser enlatado indefinidamente, sin poderse exhibir en la cartelera mexicana.
Eso, no se vale. Pero es pan de todos los años.
Nuestra indignación crece al enterarnos que este fabuloso documental que viene precedido por su participación en los festivales de cine de Berlín, Venecia y Morelia, así como el premio José Rovirosa de la UNAM 2009, no recibió ningún tipo de ayuda institucional, a pesar de haberla buscado.
Incluso el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA) le negó el apoyo, tras lo que se recurrió a Europa, encontrando respuesta en los fondos Hubert Bals, de Holanda y el Visions Sud Est, de Suiza. Dinero que no era suficiente para hacer la transferencia a 35 milímetros y poderse proyectar en cines.
Fue hasta que la UNICEF se dio cuenta del atropello que los mismos mexicanos cometían contra Los herederos, que decidió hacerse cargo de todos los gastos, para que este 25 de septiembre, el documental se estrene con 9 copias en México.








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